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Escribiendo
con el video
La muestra Caja de Pandora nació
porque en la actualidad ningún
festival de cine, sin importar su
carácter, puede consentir dejar al
margen la enorme y valiosa
producción en video que se está
realizando. Por su accesibilidad
técnica y financiera, el video se ha
constituido en la herramienta ideal
para adentrarse en el lenguaje
audiovisual, ya sea dentro de un
proceso de aprendizaje o con la
conciencia del realizador inquieto o
veterano que sabe que este idioma de
imágenes puede avanzar más, o
incluso desaprenderse.
Por eso los criterios de selección
para esta muestra no se podían
quedar en las convenciones de un
clasicismo audiovisual o en el mero
lucimiento de una buena factura. No
es suficiente, como si de aplicar
fórmulas matemáticas se tratara,
conocer los elementos de este
lenguaje para, mediante una cámara,
dar cuenta de la realidad o
inventarse una nueva. La elocuencia
de un plano fijo puede estar en la
imagen que registra, así como la
total ausencia de sentido puede ser
el único resultado del virtuosismo
de un travelling.
Apenas en su segundo año de
convocatoria La Caja de Pandora
recibió casi un centenar de
trabajos, entre documental, ficción,
experimental y animación. La calidad
de este gran volumen de videos
necesariamente tiene que ser
irregular, sobre todo por aquello de
que es el formato ideal para
aprender y explorar el lenguaje
audiovisual. Pero lo importante es
que con ello se demuestra el
creciente interés, sobre todo de los
jóvenes, por tratar de acercarse y
comprender la vida, ya
registrándola, interpretándola o
transformándola, a partir de las
imágenes en movimiento y en
complicidad con una banda sonora.
Después de conocer todos estos
trabajos, se puede ver que,
enraizado firmemente en la esencia
vital e inagotable del lenguaje
cinematográfico, el video es ya una
forma de escritura, es la pluma con
la que hoy muchos escriben
historias, ensayos, crónicas,
arengas y poesía. Decenas de esas
historias atendieron el llamado del
V Festival de Cine y Video de Santa
Fe de Antioquia y sólo una
treintena, por sus probadas virtudes
y/o la originalidad de sus
propuestas, fueron seleccionadas
para ser vistas en dos maratónicas
sesiones bajo las estrellas, a la
velocidad del video, a veces para
respirar con su mirada y otras como
para no parpadear. |