|
Saludo de la Alcaldesa de Santa Fe de Ahntioquia.
Ángela Janeth Rivera Silva |
|
. |
NUESTRO SEXTO FESTIVAL DE CINE Y VIDEO
Nos aprestamos para vivir una nueva versión del Festival, ese hermoso sueño de una espléndida noche de verano que gracias al apoyo de muchos, hoy sigue soñando realidad. Hoy al prepararnos para vivir su sexta versión, Estrellas lejanas, cine oriental, quiero referirme a las palabras del cineasta español José Luis Borau: “Hasta hace cosa de un siglo el hombre sólo podía hablar sobre dos experiencias, la vivida por su propia cuenta y la que alguien había tenido la bondad de relatarle en alguna ocasión”. Es decir, el hombre sólo disponía de recuerdos personales y de imágenes narrativas, cedidas por el prójimo, para construir su fábula particular.
A partir de la invención del cinematógrafo por Edison, la humanidad pudo disponer de una tercera vía de conocimiento y de creatividad, y a cuanto vivimos o escuchamos pudimos añadir lo que vemos en una pantalla; esa misma pantalla a través de la cual, la sexta versión del Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia traerá desde las lejanas tierras del Oriente, lugares remotos, costumbres extrañas, hombres y mujeres que se parecen a nosotros, pero se comportan de manera diferente o, por el contrario, encarnan virtudes y defectos adivinados de nuestros padres, amigos de juego o vecinos de barrio.Santa Fe de Antioquia, a orillas del río Cauca, es en esta ocasión, al igual que en otros eventos, engalanada por todos ustedes, querido público cineasta, a quienes les mostramos nuestra gratitud por hacer que eventos culturales como éste, logren convertir a la Ciudad Madre en una de las más recorridas a nivel turístico.
Nuestros parques se verán engalanados de nuevo con los elementos básicos de una cultura milenaria; la que sin embargo también desborda amor, pasión, heroísmo y, sobre todo, una alta influencia de conocimiento, producto de su desarrollado avance en el cultivo de la mente a través de los tiempos. Los invitamos a todos ustedes a que se apropien de nuestra cultura y la divulguen, y a que nos ayuden a hacer de esta grandiosa comunidad, portento turístico, cuya base de desarrollo es eso. A que nos ayuden a cuidarla y conservarla. Nosotros desde aquí seguiremos trabajando para ofrecer un agradable paisaje, con gente amable, un clima envidiable y toda una comunidad dispuesta a atenderle, ya que es esta sexta versión de nuestro Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia, una nueva oportunidad para refrendar la calidez humana de nuestras gentes y la esplendorosa imagen de nuestra ciudad. |
|
|
|
. |
|
Saludo del gerente del IDEA. Eugenio Prieto Soto |
|
. |
EL DEBER SER DEL FESTIVAL
Hace ya 41 años, hombres visionarios soñaron convertir el capital que nacía de la venta de nuestro Ferrocarril de Antioquia a la Nación, en una empresa que diera respuesta a las necesidades de apalancamiento del progreso y desarrollo de los municipios de Antioquia. Para esa época en el contexto nacional, volver la mirada hacia el tema del desarrollo local y regional, era como mirar hacia una galaxia de estrellas lejanas e inalcanzables. Cuatro décadas después y gracias a los dirigentes de entonces y a la evolución institucional lograda con el compromiso de sus administraciones, funcionarios y clientes, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia -IDEA- muestra una magnífica consolidación en su razón de ser, logrando posicionarse como la mejor institución de fomento y desarrollo del país. Así lo confirman las cifras de la gestión económica, financiera, administrativa, social y cultural de la entidad. Razón de ser que entendemos en el Instituto no sólo desde el punto de vista del desarrollo económico, sino aun más y fundamentalmente, social y cultural. Precisamente, uno de esos “activos culturales” nace hace cerca de cinco años, cuando nos propusieron apoyar un festival temático que formara a través de talleres a los jóvenes de nuestra subregión en cine y video y que en las plazas coloniales y empedradas de la histórica Santa Fe de Antioquia, a cielo abierto, permitiría que tanto los habitantes de la región, como todos los visitantes, antioqueños y de otras partes del país y del exterior, pudieran disfrutar al mismo tiempo de las estrellas del séptimo arte y las del azul firmamento de esta hermosa tierra antioqueña.
El Festival de Cine y Video de Santa Fe de Antioquia, debe ser, siempre, incitador, promotor, estimulador de ejercicios similares en otras plazas y parques de toda nuestra escarpada y exuberante geografía antioqueña y punto de encuentro de las nuevas generaciones de neófitos y de expertos entre ellos y con la comunidad en general; pero por sobre todo, debe ser generador de espacios de reencuentro con la magia de las emociones y sentimientos que el cine produce, con el ser humano individual y colectivo, con su valor creativo, autonómo, independiente, con la recuperación y protección de la memoria local y regional.
Mirarnos desde lo local y regional, fortaleciendo nuestros valores e identidad, nos permite disfrutar sin temor, y por el contrario con extraordinaria capacidad de aprendizaje, de esas otras miradas diferentes a las nuestras, miradas como las que encontraremos en ese cine que parece tan lejano, como espacialmente lejanas son las tierras de donde procede y que en esta VI versión del Festival de Cine y Video se tomará la atención de propios y extraños en la siempre acogedora Santa Fe de Antioquia.
Bienvenidos todas y todos a esta semana mágica, que bajo el nombre de “Estrellas Lejanas”, estoy seguro nos permitirá acercarnos a la forma sutil y precisa del cine japonés, coreano o chino; a su capacidad de retratar los sentimientos humanos, alegría, tristeza, dolor, esperanza; su psicología, su carácter, el misterio que envuelven sus tramas e historias. Con sapiencia dijo el crítico Lucas Zallio, “El cine oriental es, para mí, un arte completamente distinto del cine que conocemos todos, cada vez que veo una película oriental me deja cosas, me hace sentir cosas que jamás el cine occidental logró. Esa es para mí la diferencia principal entre el cine como arte y el cine de entretenimiento”.
Sí, el cine-arte del que disfrutaremos durante esta VI versión del Festival, está lleno de historias y vivencias personales que enriquecerán nuestra visión del Oriente Lejano y del mundo y nuestra propia mirada de las historias también profundamente humanas que se tejen a diario en este territorio pluriétnico, multidiverso, pluricultural, la Antioquia Nueva, el Hogar para la Vida que estamos construyendo entre todas y todos. Luces, cámara, acción…
|
|
|
|
. |
|
Saludo del director del Festival de Santa Fe de Antioquia. Víctor Gaviria |
|
. |
BIENVENIDOS A LA PROVINCIA DE LA PROVINCIA
Viajé muchas veces cuando niño en la parte trasera de un pick-up Chevrolet 56, hacia el pueblo de mi padre, Liborina, atravesando todo el Occidente Antioqueño: San Jerónimo, Sopetrán, Sucre, Córdoba, Olaya, Liborina... En ocasiones hacíamos detener el carro, y los más pequeños nos bajábamos para aliviar el mareo de las curvas infinitas, y el ahogo que el polvo seco de la carretera sin asfaltar nos provocaba. Detenidos al borde de un potrero de hierbas espigadas, que daba al río Cauca, mientras vomitábamos y nos ocultábamos del polvo debajo de los matorrales, escuchábamos sin entender las palabras y las frases de admiración que mi padre y mi madre pronunciaban sobre el paisaje del río y las montañas... Cuando el motor de un bus municipal, que pasaba por allí, se alejaba lo suficiente, permanecía, como un silbido, un silencio profundo que rozaba nuestros oídos. Era un silencio que nos intimidaba. El movimiento del río era tan lento que casi no se percibía. Ese movimiento antiguo y sutil era tal vez lo que le confería un sigiloso movimiento al paisaje, como si las piedras y los árboles acabaran de llegar de algún lugar, de un planeta desconocido.
El niño sólo quería escapar de allí, pero por el rabillo del ojo le llegaba el silencio del río.
Sólo años después encontré descrito, en palabras hermosas, lo que observé congelado por el rabillo del ojo. Darío Ruiz escribió en La ruta de Robledo :
"El río acaba por imponer su orden. En este silencio seco, donde nada ha muerto, certidumbre de lo húmedo en medio del estío, la certidumbre de un agua secreta atravesando la polvareda. Certeza de que con las primeras lluvias, volverá la hoja escondida, el escarabajo, la culebra y el fruto...".
Y desde este silencio de la provincia es que nos situamos para hacer el Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia. Mostramos, al comienzo, las películas frágiles hechas allí, luego las historias trágicas y crueles de la Conquista, que se superpusieron al paisaje de antes del mundo. Luego convocamos a las provincias de Colombia, conversamos con las provincias latinoamericanas que oscilan entre la serena tradición y la diáspora del progreso. Luego los mundos sutiles y reales que ruedan en las películas iraníes e hindúes, volátiles como los pensamientos de los extras de una película.
Ahora, después del viaje de un lustro, llegamos hasta los cines orientales, las estrellas lejanas. Que no son solamente otros lugares del planeta, sino otro espíritu, que nos resulta irreductible, inalcanzable.
En 1951 el cine oriental se hizo visible con la película Rashomon . La escogencia de la historia, y la resolución por fuera de la lógica occidental, erizó y conmovió a los públicos de Occidente. Rashomon es considerada una de las espléndidas heridas del cine universal. Lo que sorprendió a todos fue el enunciado de que el ladrón abre una dimensión tan especial que ni siquiera aquel que ha atravesado la pared oscura de la muerte, está a salvo del error, la ignorancia, la inútil cacería de la verdad. La verdad es un hecho invisible que traspasa un mundo y otro; que traspasa la vida y la muerte.
Después de ver la bella película de Sofía Coppolla sobre Tokio, en donde aparece un mundo absurdo y vertiginoso que parece una simulación de pesadilla, y que revela un vacío tan hondo y desasosegado, pienso que tal vez este vacío significa otra cosa: el espíritu de Oriente convierte todo en otra cosa, cuyo significado se hace inalcanzable para nuestra comprensión.
Como escribe Darío Ruiz sobre el Occidente de Antioquia: "Existe una memoria del árbol, una cábala a resolver en el color de la hondonada, en la imagen del verano".
Desde este silencio de las piedras y del río, conversamos con las Estrellas Lejanas, que están hechas también de piedras, debajo de las cuales existen otros mundos, virtuosamente originales. |
|
|
|
. |
|
. |
|