Por
Mady Samper
Gabriela
Samper nació en Bogota en el año de
1918, se graduó como una de las primeras mujeres
bachilleres en Colombia, estudió filosofía
y letras en la Universidad de Columbia, Nueva York.
Durante este periodo recibe clases de ballet con Martha
Graham. Trabajó en las artes dramáticas,
siendo la impulsora del teatro popular e infantil
en los años sesentas cuando dirigió
el teatro del Parque Nacional. Fue actriz e integrante
del teatro El Búho. Realizó programas
de títeres y de teatro para la Televisora Nacional.
Posteriormente se inició a la industria cinematográfica
al lado de Ray Witlin; fundaron una de las primeras
productoras de cine y comerciales para la televisión:
Cinta Ltda. La película Los Santísimos
Hermanos forma parte del archivo de cine latinoamericano
del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Ha ganado
premios en diferentes festivales de cine nacionales
e internacionales.
En
todo su trabajo documental se ve un afán por
rescatar y difundir las manifestaciones culturales
que están prontas a desaparecer para así
inculcar un verdadero sentimiento de identidad nacional.
Gabriela Samper sentó precedentes con respecto
al papel de la mujer en la sociedad, sus reivindicaciones
y su contribución a la vida política
y cultural del país. Asumió riesgos,
excomuniones, ostracismos y hasta persecuciones injustas.
Durante el periodo del Frente Nacional se recrudecieron
la represión y violencia oficiales, se recurrió
constantemente al Estado de Sitio, a la tortura, a
los Consejos de Guerra y a la violación de
los Derechos Humanos. En el mes de julio de 1972,
Gabriela fue apresada por las Fuerzas Armadas, con
un sinnúmero de artistas, intelectuales, empleados
públicos, obreros y campesinos, acusada de
pertenecer a una red urbana del Ejército de
Liberación Nacional (Eln). La mantuvieron varios
días incomunicada en las dependencias de la
Policía Militar, donde sufrió torturas
físicas y sicológicas. Más tarde
fue recluida en la Cárcel Nacional de Mujeres,
donde permaneció cinco meses. Allí escribió
el libro La Guandoca. Al salir de la cárcel
su salud estaba quebrada y sin poder recuperarse muere
el 16 de mayo de 1974 en Bogotá. Recordamos
cuando decía: "Lo mío no es nada...
Pensar en las mujeres que torturan y acribillan a
diario en toda América Latina es aun más
triste".
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El
páramo de Cumanday
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El
hombre de la sal
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Los
santísimos hermanos
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