4to. Festival de
Cine Y Video de Santa Fe de Antioquia
Diciembre 5 al 9 de 2003
.
Muestra Principal
.
Por
Víctor Gaviria
Vivir sólo en el exiguo
territorio del cine colombia no
es una actitud innecesaria de
pobreza. Aunque el "español" (se
aplica también al portugués) que
se habla en cada país nuestro
está marcado por las historias
particulares de cada lugar, lo
que en un primer momento
desconcierta y da la impresión
de diferencia insalvable, a
pesar de eso el cine
latinoamericano está
profundamente emparentado entre
sí.
Caja de
Pandora - El video Colombiano del
siglo XXI
.
Cuando Jean-Luc Godard decía
que el cine era la tierra y la televisión
su arado, seguramente no se refería
tanto a la equívoca influencia
de la caja tonta sobre el rico universo
de la pantalla grande, sino más
bien a las enormes posibilidades
que brindaba el video como una herramienta
más asequible y manejable
para explorar y aprovechar el potencial
expresivo, estético y comunicativo
del lenguaje cinematográfico.
Él
contaba de sí mismo que peleó
en la revolución, que enseñó
a bailar a Rodolfo Valentino, que
posó desnudo para el escultor
que hizo la estatuilla del Óscar
y que el gran amor de su vida no
fue ninguna de sus mujeres, sino
la inconquistable Olivia de Havilland.
El mito, la leyenda y el genio se
combinaron en este pintoresco personaje,
bronco como un caballo salvaje pero
capaz de la ternura más cursi.
El cine le llegó como consecuencia
y lo convirtió en el más
célebre director mexicano.
Cine del compromiso -
El eco de un grito comprometido
.
El cine de
Latinoamérica, como arte
representativo por antonomasia,
construyó su espectador alrededor
de la idea de testigo. Haciendo
que ingrese en el código
de la representación a partir
de infinidad de recursos que estuvieron
orientados a lograr el efecto de
realidad, una sensación de
aquí y ahora o bien, la sensación
de estar asistiendo a una representación
no mediada o lo menos mediada posible.
El espectador
se encuentra ante la escena que
se le presenta desnuda, sin más,
para ser reconstruida por él
mismo. El cine denominado político
intentó que el espectador
se reconociera como protagonista,
además de testigo; haciendo
que recuerde y no perdone; que se
sienta parte del documento que se
le muestra.
Cuando en 1995 se estrenó en
las salas de cine de la
ciudad de Buenos Aires
Historias breves, nadie se
imaginó que estos cortos
producidos y dirigidos por
jóvenes estudiantes de cine
desencadenarían el fenómeno
cinematográfico que hoy en
día recorre con éxito los
más importantes festivales
del mundo. Esta película
armada con diez pequeñas
historias en las que se
descubrían búsquedas
creativas muy personales y
que estaban narradas con
innovadoras propuestas
estéticas y realizadas con
gran profesionalismo para
ser trabajos noveles, llamó
la atención de la crítica y
del público, que en contra
de todo lo esperado asistió
en gran número a los
teatros...
Santa Fe de
Antioquia lo ha admirado durante
mucho tiempo como cantante y ahora
lo trae a sus calles y sus parques
en la otra faceta por la que también
lo admira -al menos debería
admirarlo-: director de cine. El
Festival ha organizado en torno
a la presencia de Favio una pequeña
muestra de su filmografía.
Y para presentárnoslo, apartes
de una entrevista que en 1993 le
hiciera el crítico uruguayo
Jorge Ruffinelli a propósito
del estreno de Gatica, el mono.