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Santa Fe de
Antioquia lo ha admirado durante
mucho tiempo como cantante y ahora
lo trae a sus calles y sus parques
en la otra faceta por la que también
lo admira -al menos debería
admirarlo-: director de cine. El
Festival ha organizado en torno
a la presencia de Favio una pequeña
muestra de su filmografía.
Y para presentárnoslo, apartes
de una entrevista que en 1993 le
hiciera el crítico uruguayo
Jorge Ruffinelli a propósito
del estreno de Gatica, el mono.
Cuenta Ruffinelli:
"En 1993, Gatica, el mono fue
seleccionada para competir por el
Óscar al Mejor Film Extranjero,
pero Favio retiró la candidatura
para protestar por la demora en
aprobarse la Ley de Cine en Argentina,
demostrando así una vez más
su fidelidad al gremio cinematográfico,
su combatividad y rebeldía.
Descrito a veces como un intuitivo,
un artista que llena sus obras de
poesía y sentimiento, su
figura pública incluye también
la "leyenda" del solitario
aislado del medio cultural, una
suerte de antiintelectual que prefiere
lo popular -gentes, amigos, costumbres-
a las sofisticaciones y esnobismos
teóricos de la intelligencia
argentina. Nació en Luján
de Cuyo el 28 de mayo de 1938 con
el nombre Fuad Jorge Jury".
Respecto al
público que lo sigue por
el flanco menos conocido de su carrera
-el de cineasta, claro-, comenta
el mismo Favio: "Por supuesto
que sé que mi filmografía
es conocida al margen de mi país,
en grupos muy selectos o muy pequeños,
de intelectuales del cine, cineclubes
o escuelas cinematográficas,
donde están mis películas
y se dictan cursos con ellas. En
fin, lo sé, pero yo hablo
de que estamos lejos de un público
grande. Nosotros queremos captar
todos los públicos, lo cual
es un sueño imposible, y
al que se le da es como si se le
diera la lotería (...) Porque
este es un arte de convocatoria:
si vos no tenés a quién
convocar, o cómo mostrar
tu producto, se te transforma en
un arte que nace muerto".
Así
describe el lenguaje del cine: "Digamos
que la cámara es el lápiz
a través del cual vos narrás
una historia, y escribís
una historia con su musicalidad
-con sus corcheas, con su fusa,
su semifusa-. O sea, es música
y poesía. Y un movimiento
de cámara no puede ser casual
sino que tiene que tener un sentido
dramático, este travelling
es como un adagio, ¿no es
cierto?, o es como un allegro. Es
lo que te va dando los ritmos que
después vas a terminar de
concretar en el montaje".
Sobre Dios
y los maestros: "Yo soy pariente
de la primera estrella, de cuando
Dios dijo: "Hágase".
Desde allá vengo yo, desde
esa intención de Dios. Vengo
hasta ser lo que soy ahora. Yo siempre
digo que mis ancestros deben haber
estado en los desiertos, contando
cuentos. ¿Cómo habrá
sido el padre mío de la Edad
de Piedra? ¿Cómo habrá
sido aquel simio pariente lejano
mío? ¿Le habrá
dolido cuando se torció un
dedo? Yo me pregunto todas esas
cosas, para llegar hasta lo que
soy yo: una intención de
Dios. Con esa misma visión
vamos viendo todas las transformaciones
de nuestros maestros. Nosotros no
somos más que una prolongación,
el cine no es más que uno.
Nosotros somos una prolongación
de Bresson, de Orson Welles, de
Favio, somos una prolongación
de su vida.
Es un mismo
cine, estamos haciendo una sola
película: Bresson la hacía
allá, yo la continúo
acá, allá Resnais,
más allá Coppola.
Todos tenemos las mismas angustias,
las mismas expectativas, la misma
inconsciencia, somos frágiles.
Pienso que somos uno. Lo que pasa
es que queremos tener mayor comunicación
con el destinatario. Y algunos estamos
más huérfanos (...)
Yo bebí de esa fuente, del
cine de Bresson, todo eso alimentó
mi escritura. Después viene
el aporte que cada uno hace a esa
escritura. Y ahí vas dejando
tu marca. Pero yo no me propongo
ser original, ni nada, simplemente
hago cine como puedo hacer el amor".
Le dice Ruffinelli:
Una cosa que admiro en tu cine,
y te decía que no lo encuentro
en otras filmografías, es
el talento y la osadía para
llegar a dar la ternura, sentimiento
nada frecuente en el cine contemporáneo.
A lo que Favio responde: "Yo
creo que siempre la obra lleva un
sello autobiográfico. Toda
película va a expresar de
alguna manera la forma de ser, va
a poner al descubierto aspectos
de la personalidad de quien la está
realizando. No podés escapar
a eso, ¿no es cierto? Y yo
veo la vida así, y tampoco
es que vea la vida así, sino
que ésa ha sido mi vida...
Yo narro aquello que conozco, y
que conozco en profundidad; nunca
filmaría lo que no conozco.
Entonces, mi forma de reaccionar
hubiera sido esa, mi forma de ver
la vida es esa, anhelo la llegada
de un amigo como un sediento el
agua. Y soy muy solitario, soy de
un amigo, de una charla, no me gusta
el barullo. Eso fue mi cine de siempre,
desde Crónica de un niño
solo hasta Gatica. Es el cine que
yo hago, lo que yo sé hacer,
lo que sé contar".
Dando
un salto de nueve años, encontramos
al cantante y director en Pereira
-ciudad significativa para él-,
dialogando con su entrevistador
de Kinetoscopio 63. Algo parecido
a la nostalgia: "Porque hablar
del pasado es como hablar de la
muerte, ya fue. Este..., no me gusta
mucho".
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PAÍS |
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Crónica
de un niño solo (1964)
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Leonardo Favio |
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El
dependiente (1968) |
Leonardo Favio |
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Soñar,
soñar (1976)
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Leonardo Favio |
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