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Por Víctor Gaviria
Vivir sólo en el exiguo territorio del cine
colombia no es una actitud innecesaria de pobreza. Aunque
el "español" (se aplica también
al portugués) que se habla en cada país
nuestro está marcado por las historias particulares
de cada lugar, lo que en un primer momento desconcierta
y da la impresión de diferencia insalvable, a
pesar de eso el cine latinoamericano está profundamente
emparentado entre sí.
Antes que todo por la historia de su mestizaje, que
se propaga como una realidad palpable y concreta, de
resultados poderosos, pero también atravesada
por negaciones cuyas consecuencias producen doloroso
aislamiento y exclusión.
Por los diálogos mismos que no son otra cosa
que nubes desordenadas de palabras que buscan expresar
mundos e ideas perdidas de culturas que han sido enterradas
por los vencedores.
Por el tiempo, puesto que en nuestro presente siempre
hay debajo un pasado que pulsa por surgir, pero no un
pasado cualquiera, sino el pasado de un Tiempo que tiene
otra lógica distinta.
El cine latinoamericano está recorrido de arriba
a abajo por algunas disyuntivas que se repiten y son
comunes a todos:
La disyuntiva entre la tradición y el presente,
que incluso está en el centro de nuestras propias
vidas particulares, y que toma la forma de la contradicción
entre un pasado campesino y conservador, y un futuro
que dispersa las costumbres hacia el deseo de ser otras
personas de otras partes.
La disyuntiva entre el individuo solitario que trata
de construir un camino original, y el camino colectivo
del pueblo, que actúa siguiendo los designios
profundos de la fiesta y el carnaval, tomando la forma
de los ritos y los mitos que son siempre originales,
porque remiten al origen...
Y la última disyuntiva esencial de la que están
hechos los destinos de nuestra gente: la costumbre que
es arrasada por el azar, la proyección de vidas
que son desordenadas para siempre por casualidades y
circunstancias fortuitas, aunque decirlo así
no sea preciso, porque detrás del azar en Latinoamérica
está la violencia, que es una mano cruel que
lanza a las personas a vivir un destino imprevisto.
Estas disyuntivas y contradicciones las encontramos
siempre en las películas latinoamericanas, pero
en esta selección, que hace parte de las mejores,
lo que es sorprendente son las soluciones, que son valientes
y maravillosas.
Después de verlas concluiremos que la referencia
a la tradición de nuestras películas estrictamente
colombianas no es suficiente para nosotros, que nuestro
círculo de referencia debe ampliarse a todas
las películas latinoamericanas, porque en ellas
está expresada nuestra alma, errante, pobre y
rica al tiempo, buscando un rostro en la fiesta, la
muerte o la violencia, buscando nuestra vida en la inalcanzable
permanencia o en el azar.
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